Couchsurfing o cómo viajar gratis haciendo turismo social

by Miércoles, Junio 8, 2016

Siempre tuve una insana llamada dentro de mí hacia lo desconocido, una energía que me invita a explorar no sólo el mundo sino las personas que lo componen. Un wanderlust infrenable que me hace sentirme bien cuando estoy “lejos de mí”.

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Si tú también te sientes así es muy posible que te hayas cuestionado a ti mismo ¿Qué busco fuera? Y quizá ya hayas encontrado la respuesta.

¿Adrenalina, salir de la rutina, turismo, historia, arte, cultura…?

O quizá aún no has encontrado el por qué. Quizá aún estés buscando.

Por suerte yo encontré el sentido de mis viajes y ahora comprendo un poco más hacia a dónde me dirijo. Me dirijo hacia la comprensión del ser humano.

Yo viajo por hacer turismo social. A mí me mueve la gente. Mis ganas de comerme el mundo las provocan las diferentes culturas. Quiero conocer quienes somos, de qué estamos compuestos, qué sentimos y por qué actuamos como actuamos.

Digamos que estoy haciendo una especie de “Master del Ser Humano” en la Universidad de la Vida con mención especial en psicología del mundo.

Y todo para llegar a la conclusión de que realmente por muy diferentes que seamos en cuanto a físico, orígenes, experiencias… todos estamos compuestos de lo mismo, el alma es la misma. Sí, así es. Todos andamos en busca de dar y recibir amor.

Esta es la moneda y el lenguaje del universo. Es un recurso infinito, gratis y si todos lo usáramos el mundo sería más bonito de lo que es.

Descubrí esto el día en que decidí cambiar el miedo por la confianza. El mismo día en el que me lancé a viajar sola compartiendo momentos con completos extraños, recibiendo sonrisas gratuitas y hospedandome en casa de personas desconocidas (o amigos que aún no conocía, como prefieras verlo).

¿Es bonito verdad?

 

Quizá no te parece bonito y te parece arriesgado, loco o inmaduro. Eso será probablemente porque ves demasiado la tele y te has creado muchos prejuicios. Así que te diría que no juzgues a las personas antes de conocerlas.

El mundo está lleno de personas maravillosas que no estás conociendo por miedo.

Y tener miedo a lo desconocido significa también tener miedo a la vida.

Libro: El monje que vendió su ferrari

Cuando comprendes que la vida no te da aquello que pides sino aquello que necesitas… todo es más sencillo.

Si te gusta el desarrollo personal probablemente habrás escuchado el mito de salir de la zona de confort, es decir, explorar fuera de aquello que conoces, salir, experimentar, adentrarte en lo desconocido… Esta salida de la zona de confort puedes conseguirla mediante el viaje pero creo que no hay real salida de la zona de confort si no haces también un salto al vacio: Una escapada hacia las personas desconocidas.

Piénsalo.

Si viajas pero lo haces con tu grupo de amigos probablemente no te llevarás de este viaje nada nuevo más que souvenirs, postales y unas cuantas resacas.

Pero si por el contrario viajas solo o interactúas con otras personas seguramente ese viaje lo recordarás por lo que aprendiste de aquella persona que te dió una lección de vida, de la otra que te invitó a un café o aquella que conociste por causalidad (que no casualidad) y te llevó a aquello que necesitabas…

¿Pero cómo viajar sólo y conocer personas geniales?

Fácil, mediante couchsurfing.

Si aún no lo conoces se trata de un sitio web que te permite hospedarte gratis en casa de un viajero. Pero antes de pensar que dormir en casa de un extraño es una locura déjame que te cuente POR QUÉ AMO COUCHSURFING:

  • Amo couchsurfing porque puedes conocer la ciudad de la mano de un local.
  • Porque siempre hay alguien esperándote cuando llegas.
  • Porque aprendes de la gastronomía y costumbres típicas.
  • Porque haces amigos por todo el mundo.
  • Porque nunca sabes qué te pueden enseñar.
  • Porque tienes a alguien que te ayude en caso de emergencia.
  • Porque siempre encuentras personas con el llamado “espíritu couchsurfing” es decir: viajeros con ganas de compartir historias.
  • Porque es gratis: Low cost no significa ser tacaño sino viajar más 🙂
  • Porque cuando lo conoces no puedes parar de usarlo !

Si estás curioso por saber qué tal han sido mis experiencias usando couchsurfing en mis viajes te diría que todas geniales. No te voy a mentir,  siempre comienzo con un poco de “miedo” o mejor dicho curiosidad ante lo desconocido…

Esto es normal.

Pero no me permito que ese miedo me frene pues siempre al terminar la experiencia queda en mí una energía tan buena… una sensación tan bonita… que me hace querer repetir en el próximo viaje.

La primera vez que utilicé esta genial forma de viajar fue en Bélgica en un viaje en solitario por Gante, Brujas y Bruselas. Me hospedé dos días en Gante en casa de Steven, profesor de historia de 40 años quien me regaló información sobre la ciudad, me prestó su bicicleta, me preparó la cena  y cuando me fuí me regaló dulces típicos belgas. Todo ello gratis. Y para más, tenía la planta de arriba de la casa solo para mí con habitación y baño privado.

Me fue dificil comprender tanta amabilidad gratuita ¿Sabes por qué? Porque en general estamos acostumbrados a que nadie haga nada a cambio de nada. Pero no es así, como anteriormente he dicho, existe una moneda que es el amor. El dar a cambio de nada. El creer en el karma.

Además, Steven tenía un pasado mochilero y durante años utilizó couchsurfing en sus viajes así que según me contó el sentía que tenía que devolver lo que otros le habían ofrecido…Por otra parte para él era una forma de viajar sin moverse, recibir cada semana personas de todo el mundo es una manera genial de estar en contacto personas internacionales cuando por cuestión de trabajo no puedes explorar el mundo.

Tras esa primera vez en casa de Steven ahora cuando viajo siempre trato de usar couchsurfing, me crea adicción el conocer gente nueva con historias de viajes geniales.

Así que hace una semana estuve en Milán en casa de Marco, un chico italiano quien se muere por viajar pero por cuestión de trabajo no puede hacerlo tan a menudo como quisiera.  Marco ha hospedado en su casa a muchos viajeros. De hecho me contó que un chico vino de Australia para hospedarse en su casa unos días… y acabó en su casa 3 meses ! :O

El australiano quería encontrar trabajo en Italia y Marco quería practicar su inglés así que decidió dejarlo vivir gratuitamente en su casa hasta que encontrase un trabajo. Después Marco ha estado en Australia visitando a su amigo. ¿Ves? Es sencillamente genial las amistades que pueden surgir en couchsurfing. Lo encuentro una forma preciosa de interactuar con la humanidad.

Marco y yo visitando el Lago de Como

Marco y yo visitando el Lago de Como

Aquí en esta foto puedes verme con Marco en una excursión que hicimos a Lago de Como. Si algo me encantó de esta estancia en su casa fue sentirme como si estuviera en casa de un familiar o amigo que conozco de toda la vida y vivir Milán desde la perspectiva de una persona local. De hecho incluso estuve paseando en bicicleta por un parque cercano a su casa mientras Marco hacía deporte. Como si viviese allí de toda la vida…

En esta ocasión no tuve mi propia habitación sino que dormí en su sofá ¿Pero sabes qué? La comodidad la intercambias por experiencias. 

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Este es mi tipo de viaje favorito. El viaje humano. Ahora no concibo otro tipo de viaje pues para mí viajar se ha convertido en llenar mi esencia de diferentes mentes…

Es por esto que cuando viajo ya no me importa tanto lo que veo sino a quién he conocido…

Quizá por la adicción insana que tengo a lo desconocido, quizá porque ya no me basta con salir de mi zona de confort, quizá porque entiendo la vida como un eterno aprendizaje, quizá porque quiero emborracharme de reflexiones pues…

Somos el resultado de los libros que leemos, los cafés que disfrutamos, los viajes que hacemos y las personas que conocemos