Relatos de vida: lo que un viaje a Asia puede enseñarte sobre Medicina Ayúrveda

Posted: 7 abril, 2018 by Cristina

Tradicionalmente el viaje se ha asociado a hacer turismo, ir a hoteles y comer en restaurantes. Pero no siempre es así, a veces uno necesita ​hacer turismo social​, dormir en cualquier​ ​parte​ ​y​ ​simplemente…​alimentar​ ​el​ ​alma​. A eso lo llamo viajar con intención, al hecho extraordinario de viajar por puramente aprender de​ ​la​ ​vida,​ ​llenarse​ ​de​ ​experiencias​ ​y​ ​saciar​ ​la​ ​curiosidad​ ​de​ ​la​ ​mente.

Ese es el caso de mi amiga Estefanía, una persona muy especial con la que viví momentos muy felices en mi adolescencia y que -tras años sin vernos- la vida me ha vuelto a traer y no por​ ​casualidad​ ​sino​ ​por​ ​causalidad:​ ​ella​ ​tenía​ ​que​ ​contarme​ ​su​ ​historia.

Un viaje siempre te deja huella, pero cuando has pasado por Brasil, Portugal, India, China, Nepal y Tailandia, no sólo vuelves con recuerdos y fotos bonitas, sino con un nivel de conciencia​ ​multiplicado.​ ​Aquí​ ​os​ ​comparto​ ​su​ ​historia:


Estefanía estudió Nutrición Humana y Dietética en Madrid pero al tercer año de estudios se lanzó a estudiar en el extranjero con el objetivo de aprender no sólo otro idioma sino la nutrición​ ​desde​ ​otra​ ​realidad​ ​diferente​ ​a​ ​la​ ​suya.

 

“Siempre me gusto viajar con alguna intención, porque así mi viaje tendría más
sentido y no sólo iba alimentar mi alma como viajera exploradora, sino que además
podría ampliar mis conocimientos y así de algún modo mis padres no sufrirían tanto
teniéndome a miles de kilómetros de distancia”

 

Destino: Brasil, país que gracias a sus hermosas y mágicas raíces indígenas sacó de ella el amor​ ​incondicional​ ​que​ ​tenía​ ​escondido​ ​por​ ​la​ ​Madre​ ​Tierra. En este gran país, gracias a la experiencia en un hospital Bahiano, aprendió que las personas realmente no necesitan dietas adelgazantes sino tan sólo educación alimentaria y motivación​ ​en​ ​hábitos​ ​saludables.

Es curioso que un bollo de chocolate, fabricado con harina refinada y azúcar blanco cueste más barato que una manzana, me decía Estefanía. De ningún modo se motiva a las personas a comer saludable con estos precios. Porque obviamente, eso no resulta interesante a nivel político ni económico, continuaba contándome.

Tras Brasil, aterrizó en Portugal donde terminó sus estudios. Pero como la Nutrición Clinica nunca le atrajo demasiado (y las dietas a base de arroz y pollo tampoco) luchó por encontrar​ ​una​ ​vía​ ​alternativa​ ​a​ ​todo​ ​aquello.​ ​Y​ ​la​ ​encontró:

 

“Encontré un médico Naturópata en Lisboa que se dedicaba a curar personas siguiendo la dieta del grupo sanguíneo; al principio no le hice mucho caso porque no tenía mucho que ver con la nutrición que yo había estudiado anteriormente, basada en 50% carbohidratos, 30% grasas, 20% proteínas o algo parecido en una bonita pirámide. Pero claramente acepté y aprendí muchos remedios caseros como la aplicación de vino tinto llevado a ebullición, cuando
se padece de dolores​ así como las propiedades de la súper planta Moringa.”

Estefanía no había saciado aún su sed de aprender sobre nutrición en diferentes culturas por eso decidió partir a países en vías de desarrollo pues según cuenta, siempre imaginó su futuro​ ​ayudando​ ​a​ ​personas​ ​con​ ​pocos​ ​medios​ ​para​ ​aprender​ ​sobre​ ​nutrición. Además, uno de los sueños de Estefanía siempre fue aprender sobre Medicina Ayurveda,  tratamiento -poco conocido generalmente- que se está comenzando a implantar en Occidente​ ​gracias​ ​a​ ​​ ​la​ ​aceptación​ ​que​ ​el​ ​yoga​ ​y​ ​la​ ​meditación​ ​están​ ​trayendo​ ​a​ ​la​ ​sociedad.

El Ayurveda, se trata -junto con la medicina tradicional china- de uno de los sistemas médicos más antiguos del mundo. Originario de la India, éste tipo de medicina ​cree en la sanación de los enfermos gracias al cuerpo y la mente basándose en dieta, herboristería y espíritu.

Así que de nuevo, Estefanía viajó con intención: con la intención de empaparse todo lo posible sobre el Ayurveda. Y lo consiguió, pero no sin antes hacer un voluntariado enseñando​ ​inglés​ ​a​ ​niños​ ​en​ ​India.

 

Afortunadamente encontró Research en Himayal Region, centro en el que realizan terapias de Naturopatía y Ayurveda donde pasó cuatro semanas asistiendo a consultas con pacientes a los que se curaba con Hidroterapia, Acupressure, Masaje Ayurveda, Meditación, Yoga​ ​y​ ​Fisioterapia. Aquí comprendió que si estás enfermo, simplemente tienes que aplicarte barro proveniente de un ambiente libre de contaminación y volverás a tu estado de salud, por el simple hecho de que nosotros somos Tierra y la Tierra enferma se trata con Tierra viva. Al igual que si tienes problemas digestivos, significa que tienes mucho fuego dentro de ti, entonces evitarás todo tipo de comida picante y así no incrementarás más la temperatura.

También observó que a lo que ahora llamamos Spa, no es más que una copia de lo que eran antiguamente los baños romanos hace cientos de años y que no está sólo dirigido para personas ricas o como placer extraordinario, sino que los cambios de temperatura del agua, jacuzzi o ‘’chorros de agua’’ en diferentes direcciones mejoran indiscutiblemente la circulación. Además, en el caso de no tener una buena circulación, los nutrientes no pueden llegar de una manera eficaz a las diferentes partes del cuerpo. Así que, sería estúpido no pensar que si nuestra circulación no circula con fluidez, los medicamentos, ya sean medicinas convencionales o plantas, puedan realizar su función correctamente y los resultados serán más tardíos.

La nutrición es lo más importante y ella lo sabe: No para vivir más, sino para tener calidad de vida sin vivir menos. El problema es que la alimentación está directamente influenciada por los aspectos culturales, por ello lo más difícil no es cambiar a las personas sino cambiar la​ ​mente​ ​de​ ​éstas.

Tras esta experiencia en India, Estefanía sintió la necesidad de conectarse con la Madre Naturaleza y buscó trekkings pero ninguno​ ​la​ ​convencía​ ​hasta​ ​que​ ​lo​ ​vió:​ ​EVEREST:

 

 

“Cuando vi Everest, lo vi muy claro, tenía que ir como fuera, cuando tengo una idea
en la cabeza, tengo que ir tras ella y sobre todo si se que me va a llenar el alma.”

 

Por las noches, antes de que anocheciera, aprovechando las horas de luz natural, (debido al terremoto no tenían electricidad en los refugios) Estefanía estudiaba acupuntura, todos los puntos marmas del cuerpo humano, sus puntos reflejos con respecto a los órganos, algo muy interesante a la hora de la recuperación de alguna patología.

Y es que lo que solemos hacer en la medicina convencional es lo siguiente: si tengo tos, paro la tos; sí me duele la cabeza, tomo algo para​ el dolor y si tengo fiebre, tomo algo para bajar la fiebre. Pero en sus escrituras de hace miles de años, antes que existiera nuestra medicina, no funciona así, ellos buscaban la gran causa del problema, sin esconder los síntomas, para que la víctima de la enfermedad no recaiga de nuevo.

 

“Yo me hubiera quedado allí para siempre, convivir con la naturaleza es encontrarse
en perfecto equilibrio, es conocer tu propia identidad, pero ese es el trazado fácil, lo
difícil sería la vuelta a Babilonia. Pero tenía que volver a la sociedad, servir a la
comunidad, intercambiar sabiduría, ayudar como me ayudaron a mí.”

 

Así que pensé que sí iba a China, podría ser un buen principio para entender las propiedades de las plantas y así demostrar a las personas de la ciudad lo importante que es cuidar el medio ambiente para podernos enriquecer de la ‘’planta medicinal’’, para mí era un buen argumento que la próxima
parada fueran la ciudad de TCM.

Lo que más pudo sorprender a Estefanía de la Medicina Oriental, fueron sus métodos de diagnosis, ellos no usaban máquinas, ni tomaban muestras de sangre para averiguar cuáles eran las deficiencias, ellos utilizaban la lengua, color de piel, fuerza del pelo, iridologia, palpación… y a través de la reflexología eran capaces de descubrir qué era lo que sucedía.

Tal vez ¿Su estómago estaba ‘’frío’’ y por eso no digería bien la comida? La solución podría ser estimular los puntos de acupuntura en todo el cuerpo, para activar ese órgano y que volviera a su estado natural de salud, al mismo tiempo que se prescribía un té con una mixtura de plantas, escogida muy cautelosamente, siguiendo el lema de que ‘’el veneno está en la dosis’’. Me llamaron la atención algunos de sus argumentos, por ejemplo el siguiente:

 

“Si una persona quiere vivir muchos años, pero con fuerza y nodébil,loquedebería
beber, sería una infusión con caparazón de tortuga. Porque, ¿Cuál es el animal que
vive más años? ¿Y no es su caparazón más duro y resistente que elcuerpodeotros
animales?”

Tras tres intensas semanas Estefanía se marchó a Beijing para hacer turismo y contemplar la Gran Muralla China pero algo dentro de ella aún no estaba tranquila pues quería profundizar más sobre Ayuverda que, al fin y al cabo fue su primer propósito. Por eso volvió a India, donde pasó tres semanas en un centro entre Mangaloore y Kerala, en el Sur de la India​ ​donde​ ​se​ ​siente​ ​la​ ​fuente​ ​de​ ​la​ ​Medicina​ ​Ayurveda.

Aprendió a preparar aceite curativo a base de hierbas, pero no creáis que fue en un laboratorio, sino en medio del bosque y se requiere algo más de esfuerzo que ir a una tienda y adquirirlo, en realidad se necesitan 48 h, en las que tienes que remover muy bien los ingredientes, para la obtención de
​un buen aceite medicinal.

También, aprendió los infinitos cultos que se le puede dar al aceite, puede que suene raro pero la grasa que se acumula en las paredes de las venas y arterias, órganos y otras partes del cuerpo, puede ser removida con aceite si se usa adecuadamente. Y es que el aceite es viscoso, por lo que sí lo calentamos y acompañamos con movimientos de un masaje, la grasa interna se va a movilizar y ablandar gracias a la viscosidad del aceite.

Finalmente Tailandia donde Estefanía esperaba relajar su mente con aguas cristalinas, palmeras y mucho sol. Pero su mente se había acostumbrado a recopilar información y sentía que no merecía unas vacaciones. De ahí que escogiera convertir Tailandia en otro viaje con intención tomando clases culinarias de Thai Food, además del clásico curso de buceo en Koh​ ​Tao.

Las aulas fueron en una granja orgánica, por lo que aprendió algunos trucos para su futuro huerto ecológico, por ejemplo el pipi y el popo de los peces, se puede usar como fertilizante para las plantas, al igual que el de vaca y gusanos. Estefanía cuenta que fue increíble, ir por el jardín comiendo frutas de los árboles, sin preocuparse, sí había que lavarlas primero o no, pues ellos no fumigan con pesticidas.

Ahora mi amiga ha vuelto a Cartagena (España), nuestra tierra natal, con el objetivo de crear un centro de naturopatía donde pueda mostrar al mundo lo aprendido. Ella ha demostrado que viajar es más que tachar países en una lista si no empaparte de todo lo que puede ofrecerte un​ ​nuevo​ ​lugar.​ ​Por​ ​eso,​ ​si​ ​no​ ​sabes​ ​a​ ​dónde​ ​dirigirte,​ ​hazte​ ​estas​ ​preguntas:

1.​ ​¿Por​ ​qué​ ​quieres​ ​ir​ ​a​ ​tal​ ​lugar?

2.​ ​¿Qué​ ​te​ ​gustaría​ ​aprender​ ​de​ ​allí?

3.​ ​¿Qué​ ​actividades​ ​te​ ​hacen​ ​feliz?

Estefanía quizá no tiene fotos en los principales monumentos pero sí que tiene con personas locales que le han hecho ver una realidad hasta entonces oculta para ella. En todo momento viajó sola y lo que más le ayudó fue creer en ella misma. Por ello mi amiga quiere lanzar​ ​este​ ​mensaje a mis lectores:

 

“Ser emprendedores, cumplir vuestros sueños, no dejéis que el ruido de los demás
os paralice,si creéis en vosotros mismos podréis conseguir lo que os propongáis. No
os conforméis, sino luchar hasta que os quede aliento. Que el miedo nunca os frene. Yo también he pasado miedo durante estos 5 años, pero reflexioné que el miedo se puede cambiar por amor, si cambiáis una mirada cabizbaja por una sonrisa, el mundo  será vuestro y si todo lo veis de negro,vosotros mismos podéis pintarlo de colores y
lo más maravilloso de todo es la fe: <<pedid y se os dará>>. Y ante todo, nunca os
alejéis de vuestra familia, si nacisteis en un círculo familiar concreto, fue por alguna
razón, no fue casualidad.”

 

 

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